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Los accidentes falsos, inducidos e inventados han crecido un 80% desde que comenzó la crisis, pero la nueva ley de valoración, que entró en vigor en enero de este año, ha reducido el número de indemnizaciones.

esde que comenzó la crisis, el “cuponazo cervical” ha repartido indemnizaciones a diestro y siniestro. ¿Los agraciados? Todos aquellos que juegan a los coches de choque en Cantabria buscando un accidente.

Sin embargo, en enero de este año entró en vigor la modificación de la ley 35/2015 del 22 de septiembre que reforma el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación. La reforma ataca directamente a los pequeños golpes: las cervicalgias, que ocupan la mayor parte de las reclamaciones. “Este nuevo baremo lo que solicita es una mayor exigencia. Ahora se tratan con más cuidado y se intenta limitar el pufo grande que había en la calle”, explica el abogado cántabro José María Iglesias, de Mouro Abogados.

La reforma de la ley, sumado a que el lesionado debe interponer un pleito civil si quiere percibir indemnización, ha reducido en lo que va de año el número de perjudicados en accidentes de tráfico. “Hubo una época en la que cada parte de accidente que entraba por la puerta traía un lesionado. Era muy difícil encontrar uno sin heridos. Y claro, al final han pagado justos por pecadores”, explica Pablo González, de Seguros Helvetia Ruiz Barroso.

Pero es complicado cerrar el grifo de golpe. Solo el año pasado los intentos de fraude al seguro tuvieron un impacto de 550 millones de euros en España. “Hemos visto casos de ciegas conduciendo y familias enteras lesionadas”, cuenta Decan (pseudónimo), uno de los 14 detectives privados con licencia que ejercen en Cantabria. “Llevo 30 años cazando caraduras”, apunta.

Dos años de cárcel por simular un alquiler

El Tribunal Supremo ha confirmado una sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias que en enero de este año condenó a dos años de prisión por un delito de estafa procesal a un hombre que simuló un contrato de alquiler para obtener una rebaja de 50 euros en la pensión alimenticia que debía pasar a su exmujer por su hija menor.

La resolución dictada por el alto tribunal confirma la de la Audiencia de Asturias en todos sus términos y condena a este vecino de Frieres Langreo a cárcel y al pago de una multa de 6.200 euros, mientras que el amigo que le ayudó a simular el alquiler, verdadero ocupante del inmueble, es condenado a un año y medio de cárcel y al pago de 1.440 euros como cooperador necesario en la estafa.

Según el relato de hechos probados, en 2009 Miguel Angel H.N. aportó al juzgado de primera instancia que llevaba su divorcio en Gijón un contrato de alquiler de vivienda que fijaba una renta de 600 euros “con la finalidad de llevar a engaño al juzgador”. Con ello obtuvo que la pensión alimenticia que debía abonar por su hija se rebajara de los 600 a los 550 euros.

El condenado incluso llegó a utilizar dicho contrato para recurrir en apelación la sentencia para solicitar una rebaja mayor en la pensión que debía pasar a su exmujer, que contrató a unos detectives privados que descubrieron el engaño. En realidad el piso supuestamente alquilado era el de un amigo.

La sentencia del alto tribunal, de la que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro, rechaza todos los motivos alegados por las defensas de los condenados y asegura que “resulta indiscutible” que el contrato de arrendamiento era simulado y su objetivo “se limitaba, pues, a aparentar una relación contractual pero sin una situación fáctica extracontractual que la sustentara”.

Se acredita por tanto la “conducta engañosa” del recurrente “para engañar con ánimo del lucro al juez civil, dolo defraudatorio que además tuvo trascendencia a la hora de dictar la sentencia de divorcio”, por lo que su condena es confirmada por el alto tribunal.

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