Desde la implantación de la custodia compartida, la mayor parte de los casos familiares que tratan guardan relación con esta causa. Una de las dos partes intenta desvirtuar a la otra para inclinar a su favor la sentencia: “Uno de los dos quiere demostrar que el otro no tiene tiempo para sus hijos y los deja con terceras personas o que su expareja se emborracha o se va de fiesta teniendo a los niños a su cargo…
Empresas o compañías de seguros que sospechan de la baja laboral de algún empleado es el otro gran bloque que solicita los servicios de un detective privado. Personas con supuestas lesiones a las que sorprenden yendo al gimnasio o cargando pesadas bolsas de la compra e individuos bajo supuesto tratamiento con ansiolíticos a las que se localiza bebiendo alcohol son situaciones también frecuentes por lo que relatan varios investigadores. “El fraude es altísimo -cuenta el detective de Abainves-, casi todas las sospechas se acaban confirmando como positivas. En mi agencia hemos ganado casi todos los casos pactando antes del juicio porque se les enseña el informe con las pruebas y ven que se les ha descubierto”.

Propuestas indecentes

La línea que separa lo legal de lo ilegal en la investigación privada es muy fina. Los detectives coinciden en que el contratante debe tener un interés legítimo en investigar a la otra persona, pero la definición de legítimo puede provocar dudas. “Una empresa puede pedir el seguimiento de uno de sus trabajadores para obtener datos referentes a su vida laboral pero no personal”, “Tanto particulares como empresas han solicitado alguna vez servicios que no podían solicitar”.

Además, la infidelidad, pese a no ser ya un motivo legal de separación o divorcio, sí se considera un motivo legítimo para investigar a alguien “siempre y cuando se trate de tu pareja, no de la pareja de un conocido”, especifica Gracia.

En cuanto al uso de cámaras ocultas y grabaciones, se considera legal registrar conversaciones siempre y cuando se forme parte de la conversación, al igual que está permitido grabar imágenes en lugares públicos pero no de ámbito privado.